Alternativas a Hubdoc y Dext: facturas no latinas (2026)
Las facturas en árabe o chino bloquean la mayoría de los OCR. Comparamos nueve alternativas a Hubdoc y Dext para tu despacho.

Última actualización: julio de 2026 · ~12 min de lectura · Publicado por Tailride
Un cliente empieza a comprar en Shenzhen, abre una sucursal en Dubái o contrata a un proveedor japonés. Todo en tu contabilidad sigue igual salvo los documentos, pero de repente, una parte de las facturas del mes no pasa por la herramienta que llevas usando años. Vuelven en blanco, con el nombre del proveedor en la casilla del total, o con una fecha proyectada quinientos años en el futuro.
Así que a alguien le toca abrir cada una, leerla y picar los datos a mano. Al principio son pocas, pero la pila crece junto con la cartera de clientes, y es un trabajo que nunca llega a automatizarse.
Esta guía explica por qué los documentos con caracteres no latinos superan a las herramientas de captura diseñadas para despachos contables. También analizamos qué leen realmente las alternativas a Hubdoc y Dext (frente a lo que prometen en sus webs) y cómo puedes ponerlas a prueba con tus propias facturas en una sola tarde.
La respuesta corta
Hubdoc y Dext están diseñados para documentos con alfabeto latino. Ninguno publica una lista oficial de idiomas compatibles ni está pensado para proveedores que escriben en árabe, chino, japonés, coreano, hebreo o tailandés.
Las herramientas que sí leen estos caracteres suelen ser plataformas de procesamiento documental con inteligencia artificial, dirigidas a desarrolladores y grandes corporaciones. Extraen bien los textos, pero no categorizan según tu cuadro de cuentas, no publican en Xero ni QuickBooks, y no tienen ni el precio ni el formato adecuado para una gestoría que lleva cincuenta pymes.
Dos detalles que debes saber antes de hacer tu criba de opciones:
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Contar los idiomas no equivale a capacidad real. Leer los caracteres y saber qué cifra corresponde al IVA son dos problemas distintos. Los fabricantes de software presumen de lo primero, pero tú necesitas lo segundo.
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Haz la prueba con tus propios documentos. Cualquier herramienta hace una demostración impecable con una factura europea bien encuadrada. Pásales el tique en árabe peor fotografiado que tengas en tu archivo.
"No está en inglés" y "no es un alfabeto latino" son problemas distintos

Conviene separar estos dos conceptos antes de nada, porque la mayoría de las comparativas de este sector los mezclan, y esa confusión lleva a los despachos a buscar funcionalidades equivocadas.
Una factura en francés no está en inglés. Sin embargo, se escribe con el mismo alfabeto, los mismos números, el mismo calendario y unas convenciones de diseño muy similares. El software OCR de contabilidad procesa razonablemente bien los documentos en francés, alemán, español, italiano y portugués, y lleva años haciéndolo. Añadir checo o polaco solo cuesta un par de tildes y signos diacríticos.
Una factura en japonés plantea un desafío completamente distinto. Lo mismo ocurre con una en árabe, hebreo, tailandés, coreano, griego o ruso. El alfabeto cambia, y con él la dirección de lectura, la separación de las palabras, los números, a veces el calendario y, a menudo, la estructura visual de la página.
Así que, si la web de un proveedor dice "multilingüe" y enumera once idiomas europeos, en realidad no te está diciendo nada sobre los documentos internacionales que te preocupan.
Por qué preguntar si "soporta más de 200 idiomas" es un error
Todos los proveedores de este sector dan una cifra. Son números grandes, imposibles de comparar entre sí y, por lo general, responden a una pregunta que tú no habías formulado.
El reconocimiento óptico de caracteres (OCR) transforma las manchas de tinta de una página en letras. Esa parte está prácticamente resuelta para los alfabetos principales. La extracción de datos es un trabajo distinto: consiste en deducir que esta cadena de texto es el proveedor, que aquella es la fecha de la factura, que ese número de ahí abajo es el impuesto y que este otro, con un formato idéntico, es la referencia del pedido. Para extraer bien los datos, el sistema debe haber procesado suficientes documentos similares para saber dónde se ubica cada elemento y cómo se llama.
Por eso los proveedores más honestos dan dos cifras. El propio centro de ayuda de Rossum es el ejemplo más claro. Su marketing se apoya en una amplia capacidad multilingüe, pero en sus preguntas frecuentes aclara: "Damos soporte oficial en inglés, francés, alemán, checo y eslovaco" (Rossum help centre). Cinco idiomas, todos en alfabeto latino. El resto se extrae con menor precisión, mejorando a medida que se procesan más facturas.
Esto no es una crítica a Rossum. Es la descripción exacta de cómo funcionan todos estos sistemas, expresada con claridad por una empresa (las demás prefieren dejarlo entrever). ABBYY hace la misma distinción visible en su ficha técnica: más de 200 idiomas de reconocimiento, soporte de diccionario para 63 de ellos y reconocimiento inteligente (ICR) para 130. Tres cifras diferentes para tres niveles de comprensión distintos.
Así que, cuando leas "más de 150 idiomas" o "más de 200 idiomas", tradúcelo mentalmente como puede ver los caracteres. Después, haz la pregunta que realmente determinará si la plataforma te va a ahorrar trabajo: ante un documento en este alfabeto, ¿devuelve campos que puedes contabilizar directamente o texto que todavía tienes que descifrar tú?
Qué suele fallar en una factura no latina

Merece la pena detallar los fallos concretos. Así sabrás qué buscar en un periodo de prueba y entenderás que el problema va más allá de un simple "no soporta el idioma".
Dirección de lectura. El árabe y el hebreo se leen de derecha a izquierda, pero los números que contienen siguen yendo de izquierda a derecha. Un analizador que asuma una única dirección por documento destrozará los importes totales, y lo peor es que lo hará en silencio: obtendrás un número, pero no el correcto.
Sin separación de palabras. El chino, el japonés y el tailandés no usan espacios. Las herramientas que segmentan el texto basándose en los espacios en blanco producen un único bloque larguísimo por línea, por lo que los límites de los campos (que en una factura occidental vienen dados casi por defecto) tienen que deducirse del diseño visual de la página.
Calendarios no gregorianos. Las facturas japonesas suelen utilizar los años de las eras (Reiwa 8 corresponde a 2026). Los documentos tailandeses recurren habitualmente a la era budista, donde el año actual se imprime como 2569. Una herramienta que lea bien los números pero dé por hecho que el calendario es gregoriano archivará ese documento 543 años en el futuro, sin mostrar ningún mensaje de error.
Números diferentes. Los números arábigos orientales (٠١٢٣٤٥٦٧٨٩) aparecen en facturas de todo el golfo Pérsico. Un motor de captura entrenado solo con números occidentales los omitirá o los transcribirá mal.
Separadores invertidos. 1.234,56 y 1,234.56 son la misma cantidad escrita con convenciones distintas (en España usamos la primera, pero el software anglosajón suele buscar la segunda). Si el sistema se equivoca, multiplicará o dividirá el importe por mil, y la factura se contabilizará sin dar la alarma.
Formatos nacionales regulados. El fapiao de China es un documento específico con su propio diseño y reglas de validación. Si se procesa como una factura genérica, se perderán los datos que precisamente lo convierten en un fapiao.
Mezcla de alfabetos en la misma página. Una factura japonesa incluye caracteres kanji, dos silabarios kana y caracteres latinos juntos. Las facturas de Oriente Medio suelen ser bilingües en árabe e inglés, pero a menudo ambas versiones no coinciden sobre qué campos están presentes.
Nada de esto aparece en el recuento de idiomas del fabricante, pero te darás cuenta en tu primera semana procesando documentos reales.
Dónde están los límites de Hubdoc
Hubdoc es gratuito en todos los planes de pago de Xero, lo que lo convierte en la opción por defecto para muchas asesorías, más que en una elección deliberada. Aquí influyen tres limitaciones principales.
Captura los datos de la cabecera (proveedor, fecha, total), pero no el detalle de las líneas. En un documento con caracteres no latinos, este tope es más problemático de lo que parece: si la extracción falla en parte, no tienes información desglosada para contrastarla.
Su descarga automática se retiró el 27 de abril de 2022, y las conexiones API directas que la sustituyeron abarcan Bank of America, Wells Fargo y Stripe (Xero blog). Si tu cliente compra a proveedores asiáticos o de Oriente Medio, olvidate de la automatización desde el portal del proveedor.
Además, solo publica en Xero y QuickBooks Online. La propia Xero tiene portales regionales para varios mercados de habla inglesa y del Sudeste Asiático, lo que te da una pista de dónde tiene puesto el foco el producto. Encontrarás más información en nuestra comparativa de Hubdoc.
Dónde están los límites de Dext
Dext es un producto superior a Hubdoc en casi todos los aspectos, y su captura desde la app móvil es la mejor del sector. Sin embargo, hay dos factores que lo frenan en este escenario.
La extracción de líneas de detalle está limitada. El plan Business incluye solo cinco créditos al mes para desglosar líneas, y lo que pase de ahí se cobra aparte. Las facturas en idiomas no occidentales son justo los documentos que más te interesa separar en líneas, porque la cabecera por sí sola no te sirve de base fiable para revisar la precisión.
Por otro lado, no publica su lista de idiomas soportados. El centro de ayuda de Dext tiene muchísima documentación, pero no especifica qué alfabetos admite. Los despachos reportan resultados desiguales con documentos no latinos, que es exactamente el patrón esperable de un sistema entrenado casi en su totalidad con papeleo del Reino Unido, Irlanda, Australia y Norteamérica. Nuestra comparativa de Dext analiza el resto de características.
Que no haya una lista pública no significa que la herramienta no pueda leer un alfabeto en concreto. Lo que sí significa es que el proveedor no se compromete a hacerlo, y que no podrás reclamar cuando algo falle.
Las dos familias de software y en qué fallan
Si analizas las opciones de este sector, notarás que el mercado se ha dividido de un modo que deja a las gestorías en tierra de nadie.
Familia 1: herramientas de captura creadas para asesorías y despachos. Hubdoc, Dext, AutoEntry, Datamolino. Estas soluciones saben qué es un cuadro de cuentas, publican los datos en el libro mayor, gestionan el acceso multicliente y cobran por empresa. Están pensadas para documentos en alfabeto latino. El propio perfil de AutoEntry en su marketplace indica que el idioma disponible es el inglés.
Familia 2: plataformas de IA documental. ABBYY, Rossum, Doxis de Klippa, Veryfi, Nanonets. Procesan muchísimos más alfabetos, y algunos lo hacen muy bien. Se venden mediante API o como integraciones empresariales complejas. Devuelven código JSON. No saben clasificar compras en la cuenta 628, no conocen el historial de proveedores de tu cliente y no publican un asiento en Xero con el PDF adjunto.
Si un despacho compra un software de la segunda familia, automatiza el reconocimiento de los caracteres, pero sigue teniendo que hacer a mano todo lo demás (además de ganarse un buen proyecto de integración informática). Si se queda con la primera familia, se verá obligado a picar a mano un porcentaje cada vez mayor de sus facturas.
9 alternativas a Hubdoc y Dext y qué leen en realidad
Más que fichas técnicas, estos son resúmenes de posicionamiento. El soporte de idiomas fluctúa mucho y las marcas lo describen de forma contradictoria. Nuestro consejo: comprueba cualquier detalle crítico en la documentación oficial del fabricante y luego pruébalo tú mismo.
1. Tailride

Tailride extrae facturas tanto en idiomas europeos como en alfabetos no latinos. Pertenece a la primera familia: el resultado son líneas de detalle codificadas directamente en tu libro mayor, no un archivo JSON para que lo descifre un programador.
De forma deliberada, no publicamos cuántos idiomas leemos. Esa cifra sería puro marketing. Lo único que importa es si un documento concreto se procesa correctamente o no, y eso depende tanto del formato como del alfabeto. Mándanos las facturas más enrevesadas que tengas.
A nivel técnico: la extracción a nivel de línea está incluida en todos los planes. Cada partida se asigna automáticamente a tu cuadro de cuentas y los impuestos se aplican por línea (en vez de hacer una media del total), dejando el original siempre adjunto al registro. La recolección de documentos se conecta de forma directa a Gmail o Outlook y rastrea el historial de manera retroactiva; así, el archivo de un cliente nuevo se reconstruye solo en vez de llegar a cuentagotas. La conexión con portales de proveedores funciona mediante una extensión del navegador dentro de tu propia sesión iniciada, por lo que la autenticación en dos pasos no la bloquea.
Publica directamente en Xero, QuickBooks Online, sevDesk, Lexware Office, e-conomic, Odoo y Business Central. Es gratis para las primeras 10 facturas al mes; después, desde 19 $. Tienes más detalles sobre cómo funciona para despachos en nuestras páginas de asesorías y de automatización de cuentas a pagar.
2. ABBYY (Vantage / FlexiCapture)

El motor de reconocimiento más profundo y veterano de esta lista. Más de 200 idiomas de reconocimiento, diccionarios para 63 e ICR para 130. Si existe un alfabeto en una factura comercial, ABBYY ya lo ha visto.
El obstáculo aquí es el formato, no la calidad. Hablamos de procesamiento documental corporativo que requiere implantación técnica, con un precio y un alcance orientados a la gran empresa. Las gestorías que acaban usando ABBYY suelen hacerlo porque ya estaba integrado en los servicios compartidos de un cliente importante, no por elección propia para el día a día del despacho.
3. Rossum

Una capacidad de extracción muy sólida, una interfaz de corrección excelente y una documentación inusualmente sincera: soportan cinco idiomas de forma oficial (todos latinos). Los demás se extraen con menor exactitud, mejorando a medida que aumenta el volumen de procesamiento. Rossum también incluye una función para traducir documentos, algo que no debe confundirse con la extracción de los datos contables.
Está diseñado para departamentos financieros que procesan enormes volúmenes para una sola organización. Un despacho con cincuenta pymes no encaja en su perfil de cliente ideal.
4. Klippa (Doxis AI.dp)

La plataforma de Klippa, que ahora se vende como Doxis AI.dp, promete más de 150 idiomas en su API de OCR y detalla que admite múltiples alfabetos, abarcando latino, cirílico y árabe, con el hebreo en fase beta y otros idiomas disponibles bajo demanda mediante entrenamiento de IA (Doxis OCR API).
Que incluyan el cirílico y el árabe en su lista oficial es mucho más de lo que ofrecen casi todas las herramientas del sector. Eso sí, fíjate en lo que falta: no mencionan soporte explícito para CJK (chino, japonés y coreano), así que confírmalo directamente con ellos si ese es tu principal dolor de cabeza.
5. Veryfi

Aquí encontramos la lista más detallada del mercado. Veryfi documenta 38 idiomas de manera oficial, incluyendo árabe, hebreo, japonés, coreano, tailandés, chino (simplificado y tradicional), hindi, tamil, malayalam, ruso, ucraniano y griego, además de 91 divisas (Veryfi OCR technology and languages).
En cuanto a variedad real de alfabetos con compromiso oficial, es la opción más potente de la familia dos. Sin embargo, sigue siendo un producto API: tú o tu desarrollador tendréis que programar la pasarela técnica entre Veryfi y el programa de contabilidad.
6. Nanonets

Ofrece extracción multiidioma con una capa de flujos de trabajo personalizables, resultando más accesible que ABBYY para un equipo pequeño. Su cobertura de idiomas es menos concreta que la de Veryfi, por lo que te será más útil probar el software con tus propias facturas que guiarte por sus páginas comerciales.
7. DOKKA

Un punto intermedio interesante. DOKKA se vende a empresas de contabilidad, por lo que entiende la dinámica de una gestoría. Su cobertura documentada abarca inglés, hebreo, italiano y español. El hebreo es un alfabeto no latino, lo que sitúa a DOKKA por delante del resto de opciones de la primera familia.
Aun así, cuatro idiomas siguen siendo cuatro idiomas. Si tu problema es el papeleo de Israel, echa un vistazo. Si el problema es el mandarín, sigue buscando.
8. AutoEntry

Propiedad de Sage, muy bien integrada tanto con este ecosistema como con Xero, y un sustituto razonable de Dext a nivel de precio. Su perfil en el marketplace de Sage indica que el idioma disponible es el inglés, lo que descarta la herramienta si buscas salir de los caracteres occidentales.
9. Datamolino

Ofrece una extracción a nivel de línea francamente buena, un precio justo y un equipo de soporte técnico excelente. Eso sí, solo para documentos en alfabeto latino. Es una opción fantástica para un despacho enfocado en España y Europa, pero no te solucionará la vida si tu cliente importa masivamente desde Shenzhen.
Cómo probar estas opciones en una tarde
Las promesas de las marcas no sirven de nada en la práctica. Mejor haz esta comprobación tú mismo. Te llevará un par de horas y te ayudará a cribar tu lista mucho más rápido que cualquier comparativa.
Saca diez documentos de tu archivo: dos en árabe, dos en chino o japonés, uno en tailandés o coreano (si tienes), dos bilingües y las tres peores fotos arrugadas que te haya mandado jamás un cliente. Luego, revisa estos cinco puntos en cada resultado:
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¿El importe total es correcto? ¿Aparece en blanco o cuadra? Compáralo a mano con el original.
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¿La fecha está bien? Revisa sobre todo los documentos con fechas de eras japonesas o años budistas. Ahí es donde se esconden los fallos invisibles.
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¿Se desglosa en líneas o es un solo bloque? Y sobre todo, ¿la suma de las bases coincide con el total?
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¿El impuesto sale en un campo separado con su propio tipo de IVA? Si la herramienta te da una única cifra combinada, alguien va a tener que volver a mirar el tique para hacer bien el asiento.
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¿Qué pasa con el original? Necesitas que el PDF original quede adjunto a la transacción contable y sea perfectamente legible en caso de que la Agencia Tributaria requiera una inspección.
Después, hazte una pregunta sobre la propia aplicación: ¿cuánto trabajo manual queda entre este resultado y un asiento ya publicado? Si la respuesta pasa por exportar un archivo CSV y que un contable revise los datos en Excel, entonces la automatización se ha quedado a medias.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre una factura "no en inglés" y una "no latina"?
Una factura que no está en inglés puede seguir usando el alfabeto latino (como las facturas en francés, alemán, español o polaco), y la mayoría de los programas de captura las procesan de forma aceptable. Una factura no latina utiliza un sistema de escritura diferente, como árabe, chino, japonés, coreano, hebreo, tailandés, griego o cirílico. Esto cambia la dirección de lectura, la segmentación de palabras, los dígitos y, a veces, el calendario. Es ahí donde la inmensa mayoría del software fracasa.
¿Puede Hubdoc leer facturas en chino o árabe?
Hubdoc no tiene una lista oficial de idiomas soportados y solo captura los datos de la cabecera. Se diseñó originalmente para leer documentos en inglés en los mercados donde Xero está presente. Los despachos con clientes que compran en Asia o en países árabes suelen verse obligados a procesar esas facturas a mano.
¿Dext soporta facturas en idiomas extranjeros?
Dext no publica una lista de idiomas o alfabetos compatibles. En la práctica, los resultados con documentos no latinos son inconsistentes, algo totalmente normal en un sistema entrenado mayoritariamente con papeleo del Reino Unido, Irlanda, Australia y Estados Unidos. Haz la prueba con tus propios documentos antes de firmar un contrato anual.
¿Qué herramienta lee más idiomas?
Si nos fijamos en la cifra oficial, ABBYY: tiene más de 200 idiomas de reconocimiento, diccionarios para 63 e ICR para 130. Sin embargo, reconocer caracteres no es lo mismo que extraer datos para contabilidad, y ABBYY es una plataforma tecnológica para grandes corporaciones, no una solución optimizada para gestorías.
¿Cuál es la diferencia entre OCR y extracción de datos?
El OCR convierte manchas gráficas en letras legibles por ordenador. La extracción de datos decide qué conjunto de letras corresponde al nombre del proveedor, a la fecha, al IVA y al importe total. Un programa puede hacer lo primero a la perfección en cualquier alfabeto y ser inútil haciendo lo segundo. Por eso las empresas informáticas siempre presumen del número de idiomas que reconocen, pero tú deberías centrarte en preguntar por la precisión de la extracción de los campos.
¿Necesito traducir las facturas extranjeras?
Por lo general, no. Tú solo necesitas los campos numéricos y contables básicos, y no hace falta traducirlos para asentar la factura. Algunas plataformas ofrecen la traducción del documento como funcionalidad añadida; eso ayuda al revisor humano a entender el concepto, pero no mejora en nada la precisión técnica de la extracción.
¿Una factura con caracteres no latinos sigue siendo válida para el IVA o los impuestos?
La validez fiscal de una factura depende de que incluya los datos obligatorios requeridos por la normativa contable, no del idioma o alfabeto en el que esté redactada. Eso sí, Hacienda podría pedirte una traducción durante un requerimiento. En cualquier caso, asegúrate siempre de conservar el archivo original vinculado al registro.
Conclusión
El mercado no ha solucionado este problema todavía, y el motivo es de enfoque, no de tecnología. Las herramientas creadas para asesorías se diseñaron en mercados anglosajones y para proveedores que facturaban en alfabetos occidentales. Por otro lado, las aplicaciones capaces de leer bien el árabe o el japonés se concibieron para programadores y departamentos financieros de grandes empresas, donde hay recursos técnicos para transformar un archivo JSON en un asiento en el libro mayor.
Una gestoría necesita ambas mitades resueltas en un mismo software: que lea los documentos sin importar el alfabeto, que asigne correctamente las categorías al cuadro de cuentas y que publique la factura con el original adjunto. Esta combinación es lo que realmente aporta valor, y fijarse únicamente en el "número de idiomas soportados" no responde a esa necesidad.
Elige dos o tres alternativas a Hubdoc y Dext de esta lista, pásales la prueba de los diez documentos y deja que la realidad de tu propio archivo decida qué opción te conviene.